El Café de Manuela: lo primero fue quitarles una factura.
El Café de Manuela sirve brunch, comfort food y música en vivo en Ravelo, con la terraza mirando al Teide. Pagaban un hosting que no alojaba nada, y cada bono que vendían acababa en una conversación de WhatsApp para pedir fecha.
Lo que nos encontramos
- Pagaban un hosting que no alojaba nada El plan corría desde abril y el dominio estaba aparcado: no llevaba a ninguna página.
- Cada bono se cerraba a mano Venden en BonosVip un brunch para dos. Quien lo compraba tenía que escribir por WhatsApp de miércoles a viernes, de 9 a 14, para pedir fecha. Si lo compraba un sábado, esperaba hasta el miércoles.
- La ocupación no se podía consultar Saber cuántos bonos quedaban para un sábado dependía de acordarse, no de mirarlo en ningún sitio.
No lo estaban haciendo mal. Contestar a mano funciona perfectamente hasta que el bono empieza a venderse, y entonces el mensaje llega siempre en mitad del servicio.
Antes de venderles nada, quitamos una factura
Lo primero fue mirar lo que ya estaban pagando. El hosting costaba 203,88 € al año, más impuestos, por alojar una web que no existía. El plan se dejó sin renovar y la web nueva no les cuesta nada de alojamiento. El dominio sigue a su nombre y se renueva aparte, por 16,99 € al año.
Qué se hizo
- Web multipágina en español e inglés Inicio, carta, brunch, bonos, galería, reservas y contacto, con cada página traducida entera y no solo el menú.
- La carta entera, dentro de la web Sin PDF que descargar y sin salir a ninguna otra plataforma, organizada por secciones y con los alérgenos dibujados.
- La fecha del bono se pide en el momento Un calendario enseña las semanas siguientes con los días completos ya marcados. Se pide fecha igual a las once de la noche de un domingo que un martes por la mañana.
- Si el sábado está lleno, la web propone el miércoles Nadie se queda con un no: al tocar un día completo, ofrece los días de entre semana que sí tienen sitio, justo los que al café le interesa llenar.
- Un panel privado para el café Desde el móvil deciden cuántos bonos admiten cada día, cierran una fecha suelta o cambian las horas, sin llamarnos y sin que cada cambio cueste dinero.
El cupo es de margen, no de aforo
El bono va con descuento. Si no se limita, el fin de semana se llena de bonos y se dejan de vender platos a la carta. Por eso hay tope los sábados y domingos y ninguno entre semana, y por eso el tope lo deciden ellos, día a día, y no está escrito en el código.
Lo que no se ve, pero sostiene el sistema
- Las reservas no se leen desde fuera El navegador puede pedir hueco, pero nunca consultar quién lo pidió.
- No guardamos correos Con el nombre y el teléfono basta. Lo que no se recoge no se puede perder.
- Nada se borra Cancelar deja el registro con su fecha, y el histórico se puede exportar y guardar aparte.
- El último hueco no se vende dos veces Si dos personas piden el mismo día a la vez, entra la que llega primero y la otra ve el aviso.
Resultados
La web está publicada y el sistema de bonos funcionando. Todavía es pronto para enseñar números de visitas o reservas, y no vamos a inventarlos: cuando haya datos suficientes, los publicaremos aquí tal cual salgan. Lo que sí está medido desde el primer día es el ahorro, 203,88 € al año en hosting, y la calidad técnica: 100 en accesibilidad, buenas prácticas y SEO en Lighthouse, medido en móvil.
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